Todos seremos cuidados y cuidaremos, ¿cómo son las experiencias de quienes lo hacen?
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Todos seremos cuidados y cuidaremos, ¿cómo son las experiencias de quienes lo hacen?
En México hay cada vez más personas adultas mayores. Margarita Cavazos Rangel tiene el objetivo de reconocer los retos que implica cuidar de esta población como parte de sus estudios del Doctorado en Investigación Psicológica del ITESO. Su guía es el principio de que todas las personas merecemos ser cuidadas.
Ximena Torres
En 2030,15 por ciento de las personas en México tendrá 60 o más años y para 2070 el porcentaje crecerá hasta 34.2, de acuerdo con las proyecciones demográficas del Consejo Nacional de Población (Conapo).
En vista de este proceso de envejecimiento, que el Conapo considera “moderadamente avanzado”, el desafío será contar con los recursos humanos, la infraestructura y los espacios necesarios para cuidar a este grupo de la población. De lo contrario, vivirán un envejecimiento más complejo y toda la carga de trabajo recaerá en unas cuantas personas dedicadas a acompañarlos.
La mayoría de las veces, las personas que cuidan a los adultos mayores forman parte de su círculo social inmediato y, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en cuatro de cada seis ocasiones son mujeres. Es decir, son familiares, amigas o vecinas que se dedican a apoyarlos a realizar actividades que les cuestan trabajo o que ya no pueden llevar a cabo por si solos, aun sin recibir capacitación ni remuneración económica.
Para conocer cómo son estas experiencias Margarita Cavazos Rangel se dedicará a observar y convivir con las personas cuidadoras de adultos mayores que asisten periódicamente a la Colmena Rancho Nuevo, en el municipio de Guadalajara. Esto como parte de su Trabajo de Obtención de Grado (TOG) en el Doctorado en Investigación Psicológica del ITESO, programa del que es estudiante desde el ciclo escolar Otoño 2025.
“¿Cómo se desenvuelven ellos ahí? ¿Por qué es importante para ellos asistir a la Colmena Rancho Nuevo? ¿Qué elementos tiene como un espacio para el cuidado y el autocuidado? Mi objetivo es directamente con las mujeres y hombres que son cuidadores, para saber cuáles son sus retos”, explica Margarita, o Maggy, como le gusta que la llamen, sobre la investigación que realizará.
Los Centros Colmena son espacios de encuentro comunitario en los que se ofrecen talleres de arte, deporte, salud y medio ambiente para las y los vecinos de distintos barrios en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). El de Rancho Nuevo fue inaugurado en 2022 por el Gobierno de Guadalajara y se encuentra al norte del municipio, en la colonia del mismo nombre.
Su compromiso con el bienestar de cuerpo, mente y espíritu
Margarita eligió el ITESO para estudiar su doctorado porque considera que el campus es un espacio de cuidado y autocuidado gracias a su bosque universitario —que alberga más de 4 mil árboles—, a sus espacios de descanso, para hacer deporte, recibir apoyo psicológico y acompañamiento espiritual.
Eso se alinea con su propuesta de investigación, a través de la cual Cavazos promueve que todas las personas estén capacitadas para cuidar y acompañar, sin importar si el trabajo servirá a un familiar o a otro miembro de la comunidad.
La premisa es que todas las personas necesitaremos cuidar y ser cuidados en uno o más momentos de nuestra vida. Si el trabajo que esto implica sigue quedando en manos de unos pocos, el problema de agotamiento entre las y los cuidadores continuará e incluso se hará más agudo. En la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (Enasic) 2022, 39.1 por cierto de las mujeres proveen cuidados y 12.7 por ciento de los hombres que realizan el mismo trabajo sintieron más cansancio, irritabilidad e incluso depresión debido a su labor.
Maggy tiene el foco puesto en las necesidades de las personas adultas mayores, pero en el pasado su trabajo ha girado en torno a otros grupos vulnerables.
Su primera experiencia profesional en el área de la salud fue en la pandemia por Covid-19 cuando fundó una empresa que daba servicio de laboratorio móvil para ofrecer pruebas de diagnóstico que perseguían precios accesibles. Pero para alcanzar también el bienestar de la mente y el espíritu faltaba ir “más atrás”, dice. Entonces decidió formarse como sonoterapeuta de gong (el gran disco oriental, metálico y suspendido que se golpea con una maza) y luego como doula de fin de vida.
A través de la primera certificación se apoya en la vibración de su instrumento para inducir un estado de relajación profunda, y con la segunda, es capaz de acompañar el proceso de muerte de una persona sin arrebatarle la responsabilidad sobre su cuerpo, ni la capacidad de decidir sobre su tratamiento.
“La [buena] salud no es algo exclusivo de una clase social. Eso es algo con lo que yo estoy casada, que las experiencias de salud y de bienestar deben ser accesibles para todos. Todos merecemos un envejecimiento saludable. Todos merecemos ser cuidados y también acompañados a lo largo de nuestra vida”, señala Margarita para explicar uno de los ideales de su vida.
Una investigación con enfoque comparativo internacional
En otoño pasado Maggy tuvo la oportunidad de realizar un viaje a zonas urbanas y rurales de Japón. Con su investigación doctoral en construcción, y como propuesta de su directora de tesis, María del Rocío Enríquez Rosas, académica del Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES), se dedicó a observar la vida de las personas adultas mayores en aquel país.
Esa experiencia la convenció de adoptar una perspectiva intercultural en su investigación y hacer una revisión de las llamadas “zonas azules”, la célebre y polémica denominación que un par de investigadores acuñaron para referirse a aquellos lugares del mundo donde se presume que las personas viven más años y con mejor salud que el promedio de la población.
“En la investigación es importante agregar al menos un apartado comparativo de lo que están haciendo otros países para las comunidades de adultos mayores, para la cuestión de acompañamiento y de cuidadores. Mi tarea es por lo menos ubicar qué es lo que es viable, que se pueda realizar [en México]”, comenta Margarita.
Además de concretar sus estudios de doctorado, una meta profesional que tiene es la construcción de una política pública en relación con el tema del cuidado. Ha participado en la creación de estos instrumentos de planeación para los gobiernos estatales de Nuevo León y Chiapas, pero ahora espera que su trabajo tenga impacto a escala nacional, pues como dice, todas las personas tienen algo que aportar en las buenas prácticas de cuidado, tanto de las personas como del entorno.
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